Luchas de una reportera

Escrito por Meg Stroup

Clase de 2026

Ana se despierta con el sonido de las bocinas y las sirenas. Su estudio tiene solo suficiente espacio para un sofá, una cama individual y una cafetera. Comprueba la hora y entonces se da cuenta de que tiene que ir a su trabajo. Su mente está llena de ideas sobre su siguiente artículo. Está trabajando en una gran historia que posiblemente puede ayudar a cambiar la dinámica de algunas grandes corporaciones en Nueva York.

Se toma el café y empieza a caminar para hacer su entrevista. Escucha música instrumental en sus auriculares para entrar en la mentalidad para esta conversación seria. Compra un bagel y camina por Broadway diez minutos hasta que llega a su destino. Ve a una mujer con una camisa negra, vaqueros, un croissant en la mesa y un cuaderno. Ella ve a Ana y la saluda con la mano.

— ¿Eres Ana? ¿Del Manhattan Observer?— dice la mujer.

— Sí, es un placer conocerte— responde Ana. 

— ¿Por favor, puedo ser una fuente anónima? — dice la mujer de una manera muy nerviosa. Ana asegura que va a respetar su deseo y entonces empieza la entrevista.

— ¿Puedes discutir las dinámicas de género en tu lugar de trabajo anterior? — Ana pregunta.

— No sé por dónde empezar. Las cosas comenzaron bien, pero, cuando pasó el tiempo, mi jefe comenzó a hacer comentarios incómodos. También me dio mucho más trabajo que a mis compañeros de trabajo masculinos que tenían la misma posición que yo. Luego, ellos fueron ascendidos— explica la mujer muy lentamente y pone énfasis en cada frase.

— ¿Qué pasó cuando te quejaste de este trato? — pregunta Ana.

— Me dijeron que me fuera y firmara un acuerdo de confidencialidad. Sin una referencia sólida, ha sido difícil para mí encontrar un trabajo que coincida con mi nivel — dice la mujer y su voz se rompe cuando menciona esto.

Ana continúa haciendo preguntas similares a estas durante veinte minutos. Después, Ana hace otra entrevista de una manera similar. Ella añade las transcripciones de las entrevistas a su carpeta. Esta es toda la información que necesita para proponer su idea final a su jefe. La tarea de sus jefes era solo hacer entrevistas a trabajadores en grandes compañías financieras sobre sus presupuestos, pero este ángulo la aburría y quería usar la voz para exponer el sexismo en esa industria.

Ana camina a su oficina en Union Square. Se siente emocionada, ansiosa y un poco eufórica sobre la idea e historia que va a proponer. Piensa sobre lo que va a decirle a su jefe y cómo va a proponer su idea. Entra al edificio, escanea su tarjeta y espera el ascensor. Llega al piso trece y camina por un largo pasillo. La oficina de su jefe está en una esquina frente a Union Square.

— Hola, Ana, ¿qué tienes para mí hoy? — dice su jefe, Michael.

— Tengo apuntes de doce entrevistas y creo que tengo algo importante — dice Ana y su voz se mantiene firme.

— Sí… ¿y qué es? — Michael suena confundido y, tal vez, un poco irritado.

— Quiero incluir las historias de las mujeres que fueron despedidas por las compañías financieras en secreto el año pasado. Tengo transcripciones de sus testimonios hablando sobre la cultura tóxica y el sexismo — continúa Ana.

— Pero esa no era tu tarea —  Michael dice enojado.

— Pero no me das historias interesantes y encontré algo muy interesante e impactante — Ana se defiende.

— No me importa lo que tengas. Si no sigues mis instrucciones, no me importa lo que encontraste. Puedes tomar esas decisiones cuando tengas una posición de editora. Cambia la historia a lo que pedí o ya no trabajas para mí — Michael se levanta de su asiento y camina por la pequeña oficina.

Ana no sabe qué decir y mira a toda la gente en el parque debajo de ella. Hay muchos padres con cochecitos y vendedoras. Está enojada. No sólo porque no le gusta su idea. El problema es que a Michael no le importa demasiado oír todo lo que ella quería decir. Él se cerró a la idea en el momento en que ella empezó a hablar. Ana trata de pensar sobre la razón para su reacción.

Sale de la oficina y camina por el parque en círculos durante una hora, solo pensando. Piensa mucho sobre las similitudes entre las mujeres con las que ha hablado y su propio trabajo. Son diferentes, pero ¿en qué lo son? No lo sabe. Mira a dos personas jugando ajedrez en el parque. Cada una de ellas se toma el tiempo máximo antes de mover su pieza de ajedrez. Eso la hace pensar sobre la acción más inteligente para ella. No quiere hacer algo que ponga en riesgo su vida y futuro. No quiere perder el trabajo como todas esas mujeres, pero tampoco quiere aceptar un trato irrespetuoso. ¿Qué debe hacer? Esa es la cuestión.